martes, 20 de noviembre de 2018
miércoles, 15 de agosto de 2018
"27 de marzo"
por Lourdes Masciarelli
Ya estaba todo arreglado. El día,
la fecha, la comida, todo. No faltaba nada. Era el 26, y habíamos hablado con
las pibas por WhatsApp. Estábamos re felices. Martina preguntaba qué comida
tenía que llevar, mientras La Colo y Aria mandaban audios hinchando. Faltaba
Pecas, que estaba desconectada. Y así pasó la noche, chateando y durmiendo
poco.
Al día siguiente nos juntábamos
en la casa de La Colo. Era la más grande. A la de Pecas no íbamos porque era la
más rara. El comedor estaba lleno de crucifijos y agua bendita. Nos daba miedo.
Al departamento de Martina no íbamos ni en pedo. Era más chico que una hormiga.
Al de Aria no se podía, sus viejos no la dejaban. Y al mío no quería, porque
estaba mi hermanita que es una hincha, y mis viejos. No quería pasar vergüenza.
Pero aun así, la íbamos a pasar genial.
Finalmente llegaron las
ocho, y ahí estábamos todas, en la casa de La Colo, listas para nuestra
pijamada. Solo faltaba Pecas. Pasó media hora y no venía. Le habíamos dejado un
millón de mensajes, pero no había leído ninguno. También la llamamos, pero no
respondió ninguna. Hasta que finalmente nos llegó un audio de ella, diciendo
que no iba a poder venir porque tenía mucha fiebre. Nosotras nos quedamos mal,
pero nos dijo que igualmente nos teníamos que divertir. Estaba rara. Mientras
hablaba, tartamudeaba. Pero no le dimos pelota.
Cenamos hamburguesas y panchos. Luego miramos una peli y nos fuimos a dormir
como a las tres de la mañana. La estábamos pasando bomba, a pesar de la
ausencia de Pecas.
A las cuatro y media
alguien nos tocó la puerta. Nosotras nos despertamos y nos asustamos. Nos
resultaba raro que tan temprano los papás de La Colo tocaran la puerta y no
pasaran directamente, porque creíamos que eran los viejos. La Colo abrió la
puerta, y se quedó parada, con los ojos abiertos bien grandes, sin decir una
palabra.
─ ¿Qué pasó, bola?-pregunté yo
Era Pecas. Estaba agitada y
transpirada. Le preguntamos qué hacía tan temprano allí. Ella se quedó
mirándonos y nos dijo:
─Las amo mucho
Luego se fue caminando.
Bajamos a preguntarle qué le estaba pasando, pero ya no estaba. Llamamos a los
viejos de La Colo, que estaban en la cocina, hablando. Le preguntamos dónde se
había ido Pecas, y nos dijeron que nunca había estado en
casa.
Salimos corriendo a la
pieza de La Colo y empezamos a hablar, cada vez cagándonos más de miedo.
Prendimos la tele y vimos que en el noticiero estaban pasando una noticia de un
robo en un edificio muy parecido al de Pecas, igual. Dijeron que habían entrado
tres ladrones, a las siete de la tarde, y que habían obligado a las víctimas a
cancelar todos sus compromisos. Un par de horas después mataron a una
adolescente llamada Jimena Barrionuevo, conocida como Pecas. Las pibas y yo nos
pusimos a llorar. Pero nos asustamos más cuando dijeron que luego de matarla,
los ladrones desaparecieron, atravesando las paredes
viernes, 10 de agosto de 2018
martes, 7 de agosto de 2018
"Una piedrita le golpeó en el hombro"
por Lourdes
Gómez Toledo
Como solían
hacer una o dos veces al mes, Ana y su familia habían ido al cine. La película
era de superhéroes y, como era de esperar, los malos perdieron y los buenos
ganaron. A Ana le gustó mucho la peli, pero no entendía algunas cosas:
-Mamá, ¿por
qué los malos eran malos?
- Porque
habían hecho cosas malas. En la película lo viste: quieren dominar el mundo,
matar gente y cosas así.
-Eso ya lo
sé. - respondió con soberbia - Pero no entiendo. Ellos eran malvados porque
otras personas les había hecho cosas malas, no tienen la culpa.
- No, pero
ellos quieren causar el mal. Por eso los superhéroes los detienen y luchan por
la justicia.
-Entonces,
¿es justo castigarlos porque ellos hacen cosas malas? Los superhéroes
matan a los villanos o los meten en la cárcel, entonces ¡los buenos están
haciendo lo mismo que los malos!
-No, los
superhéroes salvan al mundo. Por eso todos los aman.
-¡Pero matan
a otras personas, y cuando luchan rompen edificios! ¿Eso es la justicia?
- Claro. Los
malos fueron castigados - terminó el diálogo su mamá, ocupada con los trámites
que tenía que hacer.
Días
después, Ana seguía pensando el asunto. Miraba a su alrededor y pensaba. Veía
cómo las polillas rebotaban contra el mosquitero de las ventanas, anhelando la
luz de la lámpara del living. “Tal vez sí hay justicia”, reflexionó Ana,
“los malos hacen cosas malas y por eso los buenos tienen que castigarlos. No
está mal castigar a alguien por haber hecho algo malo, al contrario, está
bien”. Una piedrita que le golpeó en el hombro la interrumpió. Levantó la
vista y vio a su hermano.
-Basta -
dijo ella. Él le sacó la lengua y le tiró otra piedrita.
-Dejame en
paz – insistió Ana - o le aviso a mamá.
Pero su
hermano sin hacerle caso, agarró sus muñecas. Les intentó sacar la
cabeza, quitarles los vestidos. Ana le gritó pero él buscó un
peluche y lo garabateó con un marcador.
-¡Basta,
nene, cortala! – gritó ella y le pegó en el hombro. Como era de esperar, el
chico empezó a llorar a los gritos y apareció la mamá.
-¿Le
pegaste?- se enojó.
-¡Pero yo no
hice nada malo! ¡Él estaba molestándome y quiso romper los juguetes, yo sólo lo
castigué! ¡Como los buenos a los malos de la película!
- ¡Qué
descarada! De acá a una semana no ves más televisión. ¡Estás castigada!
-¿Ves? Yo
tenía razón – sonrió Ana - La justicia no existe.
domingo, 5 de agosto de 2018
"El mono más especial se llamaba Senota"
por Lourdes Masciarelli
Ayer visitamos el Zoológico. Hicimos de todo.
Nos colgamos de las rejas de los leones, tiramos colorante al agua de los
hipopótamos, les dimos galletitas a las aves, pusimos café a las peceras. Hasta
ahí la estábamos pasando bomba. Cuando le dimos galletitas a los monos, pasó
algo extraño, porque comieron las papas fritas y nos la escupieron en la cara.
Luego vimos a un mono nadando. Los guardias lo sacaron inmediatamente, creyendo
que se estaba ahogando, pero no.
El mono más especial se llamaba Senota. Cuando
le dimos de comer, los ojos se le volvieron rojos. Yo alejé mi mano, y me di
vuelta, dándole la espalda. Estaba asustado. Me alejé y fui a ver a los leones.
Uno de ellos también tenía un ojo rojo. Salí corriendo hacia donde estaban los
pájaros. Tres de ellos tenían los ojos rojos. Comencé a mirar a mi alrededor, y
todo los animales tenían los ojos rojos, y estaban mirándome. La profe dijo que
en cinco minutos salíamos, pero yo no tenía tiempo. Así que empecé a correr
hacia la Salida. Cuando pasé la puerta, todas las jaulas de los animales se
abrieron. Los vi correr con sus ojos encendidos.
A mí
empezó a seguirme el mono Senota, pero le pegué con un palo y creo que lo maté.
Llegué a mi casa. Lo primero que hice fue prender la televisión. Muchas
personas habían muerto.
Apagué el televisor horrorizado, los ojos de
Senota quedaron un rato más allí, brillando.
"La chica de cuatro piernas"
por Lourdes Masciarelli
Mirtle Corbin, conocida como la chica de cuatro piernas de Texas, EEUU, tenía dipygus, lo que significa que nació con una severa deformidad congénita, por eso tenía dos pelvis y dos piernas más pequeñas en el medio, que era incapaz de mover. Su vida no fue del todo linda. Su infancia, más que todo, fue lo peor. Las burlas de la escuela, los chistes desubicados en la calle, la lástima de sus padres.. Mirtle estudiaba y se esforzaba mucho en el colegio. No comía mucho, se iba a dormir temprano y no miraba televisión, porque no se quería ver todo el tiempo en los noticieros. Muy social no era. Tampoco tenía novio. Todos la rechazaban. Con respecto a la vestimenta, casi siempre usaba vestidos o polleras largas hasta el suelo para ocultar sus mini pies. Tenía un teléfono propio, que nunca usaba, solo para hablar con su abuela que la quería y aceptaba tal cual era. Cuando iba a la escuela y la burlaban, generalmente, se quedaba mucho tiempo en el baño llorando con el pañuelo que le había regalado su abuelo antes de morir, y que ella había conservado. Lady Corbin nunca trabajó. No le interesaba,. El peor momento de su vida fue cuando su propia prima le regaló un sombrero que decía: “Tengo una prima con dipygus , la odio". Desde ese momento, Lady no la vio más, tampoco quiso salir más de su cuarto. Siempre que lloraba, se ponía mejor tomando cerveza. Sentía que eso sí era indispensable para su vida, aparte era lo que tenía en común con su abuela, la cerveza.
Tuvo un solo día feliz . Fue cuando su abuela la invitó al teatro a ver un show de MAGIA. El mago, al ver su enfermedad, la invitó al escenario de buen gesto. Hicieron algunos trucos juntos. Mirtle subió sin preocupación alguna ni vergüenza por nada. Pero en el medio de un truco, se le escapó el secreto de la magia y lo peor es que tenía puesto el micrófono. En esa revelación, se puso a llorar bajando del escenario dolida por el remordimiento. Al final del show, el mago se acercó a Lady y le dijo que no importaba, que se había equivocado, y que era común. Eso la calmó bastante, pero para levantarle el ánimo, el mago hizo un truco para ella sola, pero le salió mal y quedó desnudo por equivocación. Mientras Lady se reía, el mago tapaba con las manos su desnudez. Lady ya tomaba mucho. Cada vez que tomaba, sentía que su abuela estaba al lado de ella consolándola y haciéndole compañía. El último tiempo dejó de comer; parece que así murió, una tarde, sola y desnutrida.
"La mujer pulga"
por Lourdes Ortiz
Lucía Zarate era la persona más pequeña en el mundo, con 18 años apenas pesaba 4 libras que serían 2 kilos de pan. Unos meses después de que ella naciera tenía el tamaño de una caja de leche. En el jardín todas las personas la juzgaban por su tamaño. La ropa del jardín la madre la tenía que hacer ella misma. Mientras el padre le decía que no se preocupara, que no les hiciera caso a lo que le decían los compañeros. El padre la educo muy bien, nunca faltaba el respeto. Ella le hizo caso al padre, en la escuela siempre fue la mejor de la clase, pero las burlas no cambiaban. Cuando cumplió 20 años los padres se le murieron.
Un mes después, consiguió su primer trabajo que fue ser payaso. A los 40 años, la despidieron porque las personas decían que para ponerse arriba de la pelota tardaba media hora en subirse. Después un señor vino y le ofreció un trabajo para el circo. Pero se tenía que ir con ellos, y tenía que trabajar hasta los 90 años o menos. Le advirtieron que en ese lugar ella iba a estar sin teléfono, que había un solo teléfono y eran para los dueños. Ella aceptó, para no pasar invertida se puso un sombrero que le tapaba la cara y un pañuelo. Sus jefes para festejar le dieron una cerveza. Pero ella se puso borracha y sin darse cuenta la encerraron en una jaula de exhibición para siempre. Si salía era porque se enfermaba o porque limpiaban la jaula. En la jaula no había casi nada, se veía una mesita con cosas de su acto y una pequeña, pero más o menos, hermosa cama. Cuando estaba por cumplir 76 años cambió el jefe. Era más estricto. Si hacías algo mal o le contestabas, te mataban. Cuando lo conoció, él se rio mucho de ella y así siguió por horas. Lucía se cansó y algo le dijo, por eso el jefe la mató.
Work in progress
En el 2017, nos ocupamos de la ilustración de los relatos escritos durante el taller.
y así quedaron las portadas de las plaquetas editadas:
miércoles, 1 de agosto de 2018
Presentación
¿Qué es un taller de escritura creativa?
Un taller de escritura creativa en la juventud es una experiencia sumamente enriquecedora en la medida en que leer y
escribir ficción no sólo aumenta nuestras posibilidades expresivas sino además, nuestras formas de interpretar el mundo. Nos convertimos en personas
más ricas, sensibles y perceptivas porque estallan los contornos de nuestra subjetividad.
¿Cómo funciona este taller?
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Los encuentros se organizan de la siguiente forma:
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Leemos un texto literario (cuento, poema, capítulo de alguna novela, etc.)
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Se comenta esa lectura
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Se propone una consigna de escritura
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Se trabaja en el taller sobre esa consigna
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Habrá trabajo para escribir en casa, completar o corregir.
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Todos pueden traer además cosas que ya tengan escritas y que quieran compartir
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Se discute en el taller lo que cada participante escribió. Esto es muy importante porque nos permite convertirnos en lectores especialistas de los compañeros. Los comentarios son siempre para convertir un trabajo en algo interesante y más rico.
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No existe en un taller literario la idea de que algo está bien o mal. Un taller no es la escuela. .
-
La coordinadora NUNCA DICE ESTO ESTÁ BIEN O MAL, porque no hacemos JUICIOS DE VALOR NI CORREGIMOS. Lo que hacemos es leer, escribir y volver a escribir porque nos gusta y jugamos.
¡Habrá invitados!
En el taller habrá invitados. Una ilustradora, un cineasta, escritores.
¿Qué pasa al final?
Editamos un libro con todo lo escrito y lo presentamos a familiares y amigos
Contacto e inscripciones
nadia_emaga@hotmail.com
*Sobre la coordinadora: Soy profesora superior en Letras (UBA-IES “Alicia M. de justo”). Trabajo con niños y jóvenes hace diez años en contextos formales y no formales como maestra de Lengua en el tercer ciclo de primaria y como profesora de Literatura en escuela media. Colaboro como adscripta y ayudante en Didáctica de Lengua y Literatura y Didáctica en Letras (IES N°1 “Alicia M. de Justo”) desde hace cuatro años en
la capacitación de futuros profesores de Letras. He coordinado talleres
de escritura en la escuela como en contextos no formales (geriátricos,
centros vecinales e instituto de minoridad San Martín, con jóvenes
recluidos sin sentencia firme). Asimismo, más allá de la docencia,
participo en talleres de escritura en donde trabajo con el proyecto de
una obra personal.
viernes, 13 de julio de 2018
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