domingo, 5 de agosto de 2018

"La chica de cuatro piernas"



 por Lourdes Masciarelli

 
       Mirtle Corbin, conocida como la chica de cuatro piernas de Texas, EEUU, tenía dipygus, lo que significa que nació con una severa deformidad congénita, por eso tenía dos pelvis y dos piernas más pequeñas en el medio, que era incapaz de mover. Su vida no fue del todo linda. Su infancia, más que todo, fue lo peor. Las burlas de la escuela, los chistes desubicados en la calle, la lástima de sus padres.. Mirtle estudiaba y se esforzaba mucho en el colegio. No comía mucho, se iba a dormir temprano y no miraba televisión, porque no se quería ver todo el tiempo en los noticieros. Muy social no era. Tampoco tenía novio. Todos la rechazaban. Con respecto a la vestimenta, casi siempre usaba vestidos o polleras largas hasta el suelo para ocultar sus mini pies. Tenía un teléfono propio, que nunca usaba, solo para hablar con su abuela que la quería y aceptaba tal cual era. Cuando iba a la escuela y la burlaban, generalmente, se quedaba mucho tiempo en el baño llorando con el pañuelo que le había regalado su abuelo antes de morir, y que ella había conservado. Lady Corbin nunca trabajó. No le interesaba,. El peor momento de su vida fue cuando su propia prima le regaló un sombrero que decía: “Tengo una prima con dipygus , la odio". Desde ese momento, Lady no la vio más, tampoco quiso salir más de su cuarto. Siempre que lloraba, se ponía mejor tomando cerveza. Sentía que eso sí era indispensable para su vida, aparte era lo que tenía en común con su abuela, la cerveza.
      Tuvo un solo día feliz . Fue cuando su abuela la invitó al teatro a ver un show de MAGIA. El mago, al ver su enfermedad, la invitó al escenario de buen gesto. Hicieron algunos trucos juntos. Mirtle subió sin preocupación alguna ni vergüenza por nada. Pero en el medio de un truco, se le escapó el secreto de la magia y lo peor es que tenía puesto el micrófono. En esa revelación, se puso a llorar bajando del escenario dolida por el remordimiento. Al final del show, el mago se acercó a Lady y le dijo que no importaba, que se había equivocado, y que era común. Eso la calmó bastante, pero para levantarle el ánimo, el mago hizo un truco para ella sola, pero le salió mal y quedó desnudo por equivocación. Mientras Lady se reía, el mago tapaba con las manos su desnudez. Lady ya tomaba mucho. Cada vez que tomaba, sentía que su abuela estaba al lado de ella consolándola y haciéndole compañía. El último tiempo dejó de comer; parece que así murió, una tarde, sola y desnutrida.

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